sábado, 23 de abril de 2011

DELICADOS LIENZOS



DELICADOS LIENZOS

Temblorosas recorren los caminos del deseo
envuelto en delicados lienzos, la manos,
el corazón acelerado,
los poros destilan placer
Y el miedo
Y la vergüenza contemplan arrimados,
un poco cerca, un poco lejos,
la danza ondulante del camino
-mas fuerte el hambre-
de la piel olvida, sin alimento
los dedos gentiles, traviesos
juegan lugares prohibidos,
sedientos de gozo,
despiertos e insaciables

recodos

la imaginación colgada
los harapos del recuerdo,
donde uno que otro rostro,
donde uno que otro suspiro
deambulan pródigos de caricias dormidas
en el lecho de lo cierto poco

la gula emerge impúdica
labios rosas, afloran
humedades crecientes en el calor sonrojadas
y las sensaciones luchan
y la resistencia desvanece
como el gemido de éxtasis,
de dolor y de culpa.

El desahogo vacío de afectos,
resbala la entrepierna despojada.


Ruth Ana López Calderón

23-04-2011





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SE ESFUMA






SE ESFUMA



Desaparece de la faz de los ojos
Quedan colgadas en el tiempo y espacio,
palabras crédulas,
Y sentimientos
anidan sombríos encontrados parajes,
donde desconciertos
y desazones bullen como lava en los volcanes

¿quién dice cuánta falta hace una imagen?

Sólo cuando se esfuma
Y el vacío lacera las pupilas dilatadas
Y buscan
Y no encuentran
Y agonizan

El silencio invade

Ruth Ana López Calderón

21-04-2011




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CARA A CARA CON LA VIDA Y CON LA MUERTE




CARA A CARA CON LA VIDA Y CON LA MUERTE


Estoy reunida aquí cara a cara con la vida y con la muerte
sumidas en una tertulia de sólo tres, como si más nadie:
en esta noche, sentadas en el borde de un balcón
con vista al horizonte que petrificado nos mira
endurecido por el peso de los años.


La vida habla altiva del pasado, de buenos y malos pasos
de fracasos, de éxitos, de promesas colgadas en el ropero
junto a vestidos de fiesta, uniforme escolar, perfumes,
y tacos altos.


Raros trofeos guardados por años
ya cubiertos de manías angustiosas, vanas,
atosigan de vacío esos huecos que ya ni llenan
porque la existencia se ha deshojado del amor.


Magnífico discurso de la vida empeñada en convencer,
y llevar,
por los mismos caminos, agotados,
mentirando a divagar los pasos

huellas que conducen al desdén de la soledad
y a la amargura Mariposas volando alrededor,
aleteos, sabores agrios, indiferentes,
y el olvido y los recuerdos
torturan el alma,
y los ausentes afectos la oscuran, la pequeñecen

El viento recio despeina los cabellos y trae a la mente,
viejas sensaciones de libertad, sepultadas,
exiliadas para no corromper
para no llevar a la perdición el sabor persistente en la boca,
dulce, adictivo,
y la fragancia irresistible del pecado plasmada en la piel en cuarentena.

¡Oh vida cuántas tentaciones al alcance de la mano
cuántos despertares en brazos del engaño!

La muerte contempla el rostro asustado, ojos desórbitas, excitas,
y la locura obsequio de la vida, envuelta en papel de regalo
y la moña roja guardada en el ropero
con las cosas viejas:

el mechón de cabello, castañuelas,
zapatillas de ballet, vestidos de mis hijas,
y los diplomas del colegio

y los sueños descoloridos, mustios, sin ilusiones ni esperanzas.

Infame vida plagada de luces y piedras en los bolsillos,
caminar erguida por el qué dirán;
espíritu necio, hipócrita, confundido por el color y la vanidad.

La vida parlotea, La muerte mira con la fosa vacía de sus ojos.

No sé si despierta o dormida escucho la serenata,
la vida en su afán de trasquilarme con ella:
viajes de ensueño en el ropero; melodías hacen bullir la sangre,
dentro de la venas, sueños de bailarina, bailan con ella:
dulceamargo pesar y quejassueños quebrados.

Lágrimas aladas vuelan por las mejillas ya no tersas,
cuando aún percibía la belleza
y el rostro franca sonrisa, tumbada veía el cielo,
y soñaba ojos abiertos figuras en las nubes,
guiñando el ojo ante el volar hacia la inmensidad.

Horas imaginando que el cielo era el mar,
donde corría en la blanca arena un príncipe inalcanzable;

vida no mientas más, no muestres espejismos:
Ves?
ya no niña: mujer de plenilunios en las entrañas
y orgasmos que las palabras no deben nombrar;

anda, suelta mi mano y deja el alma en paz

Lánguida voz estremece el costado,
la muerte que abre la boca hueca
y pienso: todo ha terminado,
sin regaños ni promesas.

Ven tétrica cúbreme con tu manto,
caminaré contigo el valle de las penas,
deshojando margaritas que lloren sombras,

lágrimas trasnochadas en el remanso de la vida
vamos sin prisa tengo el cuerpo cansado,
por garras
carne promiscua cercenada
para gusanos y gotas de sangre
por el sendero donde los perros siguen y aúllan

Cúbreme con tu manto siento frío, los espejos congelados,
no percibo ni alegría, ni tristeza,
quedaron prendidas al delantal de la vida

ven llévame de la mano no conozco el camino,
se ve sombreado: árboles con brazos y piernas colgantes
confundidas las hojas muertas,
cráneos apilados en muros serpentean el sendero,
todo quieto y calmo y el espíritu sereno

El cuerpo tendido en la arena manos florecen y reconfortan
y calman penas, muerte, llévame del sombrero
enséñame palmo a palmo
el oscuro y tranquilo remanso
y los buitres rondan y hacen su trabajo

Camina desnuda sobre la arena gris,
el cuerpo hastiado, y caricias plateadas
sumergen en río místico borradas las huellas

No sé si despierta o dormida No sé si sueño o pesadilla:

crisálidas colgadas en las paredes y por la ventana entra la fragancia
y despierta los sentidos otra vez.

Ruth Ana López Calderón

18-04-2011