A SALVO
el cuerpo desgarra la humedad densa,
transeúntes por las calles,
los coches a toda velocidad
la plazuela poblada de bancas vacías
y hojasy un hombre habla con un árbol,
cosa extraña:
el temor estremece la espalda,
agiliza los pasos, sólo una cosa en mente
llegar salvo a destino.
Ruth Ana López Calderón
28-05-2011





