TEJO
Tejo con amor y esmero
el capullo,
cuido la fragilidad que lo envuelve,
de las tempestades, de los tropiezos,
y contemplo
el pródigo milagro de la vida
plasmada en un instante
células que respiran
y crecen,
expanden
la inexplicable maravilla de la humanidad,
contenida en delicada cápsula
que germina
y florece
los ojos buscan el resplandor de la dicha
meses de dulce agonía
peinan las ilusiones
con sueños,
acaricio conmovida
la redondez del vientre
perplejo
nombres que van
y que vienen,
interrogantes
y miedos
y si es varón?
y si es niña?
y si le falta algún dedo?
extrañas sensaciones
de temor y coraje invaden el ser
por momentos
tejo ajuares
con hilos de esperanza
mientras imagino su rostro,
enmarcado en halo de dulzura y misterio
y llega el día,
sale al mundo
tan sólo con el manto,
mezcla
de sangre
y placenta:
y el dolor de ambos
desgarrando
sus vivencias
y la carne,
el sudor del cuerpo
exhala
la horrorosa belleza del momento
luego,
lo más ansiado:
sentir su fortaleza
a través del primer llanto,
el que cruza las fronteras
de los temores
y se hace dueño absoluto de mis cuidados;
y verlo
pequeño e indefenso
con el único anhelo
de capturar el pecho
y beber su alimento
la serenidad
como testigo
ver que está
completo,
y las interrogantes
desvanecen;
sólo quedamos
él y yo fundidos
en abrazo incondicional,
que no borrará el tiempo
y la esperanza, las ilusiones,
los sueños
danzan
entre las sábanas
su cuerpo y el mío
Ruth Ana López Calderón
20-02-2011

