lunes, 27 de junio de 2011

LA DANZA





LA DANZA



Donde el camino bifurca
los pasos se aquietan, enredan sus sombras los espinos,
entonces realidades y fantasías
tambalean en lo alto de las ramas
y la encrucijada obliga a agitar las alas.

Por eso mis marionetas van y vienen
reviven y remueren sus ajenas voluntades
y sus fragmentos pasados
ya no son más que visiones que merodean
los alrededores.

Y enloquecen inevitablemente
en destellos de luz y penumbras:
los pasos se aquietan más;
donde orgullosas y avergonzadas,
donde enamoradas y desenamoradas
y el ser o no ser como flama,
las estremece y las calma:
risas infantiles oyen a lo lejos.

En sus pies han crecido raíces
y jalan hacia lo profundo
de sueños y pesadillas
de éxtasis y realidad,
los cantares de sus almas agradecidas
y los lamentos de sus rotos corazones retumban en el bosque.

Giran en su entorno los rostros amados
y odiados
en una danza sin
previsto  /  fin
semejante a rituales bajo la luna llena
y miradas furtivas y pensamientos pecaminosos:
¡Oh!, las cosas prohibidas sus ojos seducen
y ganan batallas y pierden guerras,
pero sus gozos saborean, alucinan y desean terrenas delicias.

Ángeles y demonios, rosas y espinas
y mis marionetas entrelazan los brazos
y danzan, danzan sobre un mar de hojas secas;
las raíces en sus pies cada vez más profundas,
justo donde el camino bifurca
y escuchan plañideras voces retumbar en sus cerebros,
como locas serpentinas por el viento sacudidas.

Espinados los cuerpos, oídos atormentados,
y las voces de ángeles y de susurros demonios
les dictan secretas fórmulas de vida,
conjuros de tiempos aún no vividos,
y cae la tierra con peso de muerte sobre sus blandas siluetas
y mis pupilas quemadas se dilatan:

ven el camino que delante se bifurca.


Ruth Ana López Calderón
23-11-2010