DELIRIO
Los ojos siguen tus huellas,
la sonrisa, la sombra de tu alegría
y las lágrimas, ¡Sí!, las lágrimas,
humedecen las ansias del corazón que late,
el deseo de tenerte
y remontar distancias,
y elevar el cuerpo inerte, sobre valles,
y montañas
y llegar a ti
contemplar tus bellos ojos negros,
sumergir en ellos, lo que queda de vida,
y desplazar el espíritu en las profundidades de tu alma,
y acariciar tu rostro, ese rostro amado,
sentir el calor de tu piel quemando mis deseos,
y el sabor de tus labios,
Oh!,tus labios que tanto anhelo
y dormir en tu lecho, el sueño eterno
DELIRIO II
Veo tu imagen alada entrar por la ventana,
reconozco tu rostro, tu cuerpo,
mas no tus alas
-seguro, es un delirio-
tal vez tenga fiebre, no, no la tengo,
y siento un enorme frío,
y te acercas
y en tus alas envuelves mi esqueleto,
recitas versos, tu sonrisa acaricia mi embeleso,
y la muerte baila alrededor
y canta canciones de cuna
pesados los ojos, helados los huesos en el calor de tus alas,
mi corazón arde en el sepulcro de tu aliento
DELIRIO III
Las cenizas yacen esparcidas
no veo tu rostro, todo es niebla espesa,
a lo lejos un murmullo
la imagen tiembla
no hay recuerdos en la memoria,
y desplazarse a ciegas, entre los secretos
oscuros de un agujero que flota,
y de pronto: ¡resplandecen las tinieblas!
...el último latido, el último segundo
las cenizas yacen esparcidas
DELIRIO IV
Transcurre un instante sin tiempo
el esqueleto yace acurrucado
en el vacío de la conciencia sin nombre
y los estertores gimen
y la oscuridad busca desesperada,
la tibieza alada, esa que quedó presa,
en el fragmento del último latido, ¡Sí!
del último vestigio luminoso de amor
y recuerdo en el corazón
un lugar sin espacio
acurrucado el esqueleto
perdido en la bitácora etérea,
llora lágrimas que bañan los astros
y transgreden la lógica
del espacio sin tiempo
y del durar sin espacio
y caen, delicadas, quejumbrosas,
fundidas con la lluvia
tocan los cristales de tu ventana
y en un descuido, algunas rozan tus mejillas
y otras te usurpan un beso



