miércoles, 15 de junio de 2011

AMARGO






AMARGO



Un sorbo de mate amargo,
como silencios la madrugada peinan
soledades y ataviadas nostalgias
y las sombras de los árboles
acarician los barrotes de la ventana
pupilas que contemplan al horizonte.

Pensamientos anegan confusos instantes
crepitan realidades penumbras devanan
y sueños seducen irracionales y es negro
y es blanco
y es gris:

¡no!, ¡no!, ¡no!, es de rutilantes colores:

Ojos encandilados y estremecida piel,
perturba, crispa, como truncado el vuelo del pájaro
a lo lejos, y aleteos desesperan rasgar el viento
entremezclando, lágrimas y rocío
besando el marco de la ventana,
y la ironía danza sonriente sobre balcones viejos:

otro sorbo de amargo mate,
y embebidos resquemores y congeladas venas astillan
la piel.

La quietud abraza cada rincón del paisaje
resquebrajado, inhóspito,
vacíos claman presencias lejanas.

El mate amargo,
no tan amargo como el instante de lucidez.


Ruth Ana López Calderón
19-05-2011