LA DANZA
Donde el camino bifurca
los pasos se aquietan, enredan sus sombras los espinos,entonces realidades y fantasías
tambalean en lo alto de las ramas
y la encrucijada obliga a agitar las alas.
Por eso mis marionetas van y vienen
reviven y remueren sus ajenas voluntadesy sus fragmentos pasados
ya no son más que visiones que merodean
los alrededores.
Y enloquecen inevitablemente
en destellos de luz y penumbras:los pasos se aquietan más;
donde orgullosas y avergonzadas,
donde enamoradas y desenamoradas
y el ser o no ser como flama,
las estremece y las calma:
risas infantiles oyen a lo lejos.
En sus pies han crecido raíces
y jalan hacia lo profundode sueños y pesadillas
de éxtasis y realidad,
los cantares de sus almas agradecidas
y los lamentos de sus rotos corazones retumban en el bosque.
Giran en su entorno los rostros amados
y odiadosen una danza sin
previsto / fin
semejante a rituales bajo la luna llena
y miradas furtivas y pensamientos pecaminosos:
¡Oh!, las cosas prohibidas sus ojos seducen
y ganan batallas y pierden guerras,
pero sus gozos saborean, alucinan y desean terrenas delicias.
Ángeles y demonios, rosas y espinas
y mis marionetas entrelazan los brazosy danzan, danzan sobre un mar de hojas secas;
las raíces en sus pies cada vez más profundas,
justo donde el camino bifurca
y escuchan plañideras voces retumbar en sus cerebros,
como locas serpentinas por el viento sacudidas.
Espinados los cuerpos, oídos atormentados,
y las voces de ángeles y de susurros demoniosles dictan secretas fórmulas de vida,
conjuros de tiempos aún no vividos,
y cae la tierra con peso de muerte sobre sus blandas siluetas
y mis pupilas quemadas se dilatan:
ven el camino que delante se bifurca.
Ruth Ana López Calderón
23-11-2010


