MITOS Y LEYENDAS
Pequeños pies
caminan el sendero de tierra húmeda
que circunda el platanal
cae la tarde
los pájaros se retiran
a las copas de los árboles
y el murmullo del río acaricia
la yerba mojada
el misterio respira en los cañaverales,
justo ahí, en el recodo, donde plantas
de tuna y duraznos, anuncian el principio
de la sombra, los mitos
y leyendas erizan la piel
los inocentes ojos
buscan un pedazo de cielo,
entre gigantes hojas trenzadas como techo, verdoso
y siniestro
y racimos de bananos cuelgan obtusos,
pasos detenidos, el temor los hace rápidos,
miradas hacia atrás constantes,
y sentirse perseguida
y el terror mueve los pasos
es noche, el viento viene de lejos,
una piedra rompe el silencio
y rápido es veloz
y el corazón late, misterioso,
como el duende lanza piedras
y la niña que deambula sola, huye,
corre a casa con el sabor de vivir
la mejor de las hazañas
una voz familiar, interrumpe
el mágico momento
-a lavarse las manos, la cena está servida-
y la noche bordea la estancia
en el bosque, plagado de leyendas
los duendes bailan.

25-03-2011
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DE AVENTURA
El tropel de caballos
acompaña sonidos del monte,
pláticas
y risas avanzan alazanes ensillados
y la brisa, mezcla de aromas,
eucaliptos al viento, naranjos en flor
y tierra húmeda,
embriagan la libertad del alma
que flota en hipnótico paisaje
el tropel: pasos, lentos
cautelosos,
sendero estrecho adelante
y el murmullo de las aguas canta,
acogiendo el renuevo de lo único
y primero
en las alforjas
charque , tabaco, galones de agua
y chicha
para los peones, el olor de los tamales
seduce acampar bajo la sombra de un árbol
los caballos descansan
mueven sus colas
espantando moscas que vuelven al ataque
al costado, mantel tendido sobre la hierba,
la hora de comer
y la charla de sobretierra, amena,
plagada de hazañas
y el sonido de una guitarra criolla
espanta soledades y penas
nuevamente el tropel cuesta abajo,
a lo lejos
alolejos un extenso manto plateado
encandila los ojos
y el murmullo se hace profundo,
penetra el asombro
la belleza deslumbra
hechiza
briosos, los caballos cruzan el vado,
serenos, relatan historias de caza,
sólo la niña enmudece
tiembla como hoja
siente la corriente que arrastra
cierra los ojos
siente el agua jalando los pies, las pantorrillas
sólo ve la cabeza del caballo
las orejas que giran de lado a lado,
los relinchos, voces que tranquilizan
y el sordo alarido del agua
Y el corazón de la niña late desbocado,
desesperada mira al frente
advierte la orilla como promesa cercana
las lágrimas se van con el río
a tierras lejanas
en la otra banda, el miedo atroz se torna alegría
y de nuevo el tropel avanza por el camino ancho,
las charlas amenas han vuelto, la niña ríe,
no sabe que adelante, esperan otros vados.
Ruth Ana López Calderón
04-04-2011


