jueves, 31 de marzo de 2011

NI UNA PALABRA



Ni una palabra que pueda alejar la tristeza,
ni el vuelo de la mariposa
que choca con la ventana,
revolotea,
y  no se posa,
ni sus vivos colores alegran la mirada:

donde una estatua
de sal y de arena
petrificada en la cama contempla
día y noche
la misma cosa,
el dolor
que no cambia,
ya agudo, ya sonriente, ya calcinado
presente como llaga

supura inmovilidad y grito
y se esparce
hasta la consumación
donde agita la conciencia
en su pregunta:

es esto la vida?

El silencio,
con una lágrima que abandona
el cuerpo, responde,

y rueda hasta la almohada.


22-02-2011




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