tú, yo, jeans por el suelo
y la dulzura
y el desenfreno de tus manos
y tu aliento, encallados
en cada surco de mi cuerpo
algo extraño
tú, yo, el vórtice de la vida
que absorbe dos esqueletos
y tu risa circunda la pena
y tu alegría doblega la nostalgia
el placer, la dicha, palpando las manos
algo extraño
tú, yo
y este amor que es reliquia
quemando la sinrazón, ahuyentando el ego de la agonía
y ahí, ahí está, lo veo, lo siento,
es el instante perfecto
y algo extraño
tú, yo
y el despertador pone fin al exquisito,
y salgo
y tú permaneces dentro
y el despertador:
son las 5:30 a.m.
son las 5:30 a.m.
son las 5:30 a.m.
son las 5:30 a.m.
Ruth Ana López Calderón
31-03-2011
